Con precisa certeza de miradas

en calculador silencio

cae al abismo de la cordura. 

La locura vuelve a ser prohibida 

y la soledad  (constante)

reconfortando 

la ausencia de riesgo. 

Callas cada pensamiento 

sientes cada instante 

y lo dejas ir.

Tu cuerpo se vuelve una vasija

de flores lindas, ya marchitas  

deseándo ser tierra fértil 

con raíces hasta tu corazón.

No pasas de una ilusión 

un espejismo eterno.

Siempre somos 

siempre seremos 

la aparente fresca brisa de mañana.

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