Aguardo en tus sábanas blancas 

el delirio en tus manos,

tocandome 

más allá de mis sueños,

donde naufrágio en tus pestañas 

y me conforto al hallarte.

Quisiera odarme en tu cuerpo,

encontrarme en tus brazos

desintegrarme en tu beso,

pero no estás,

te pierdo.

Esperaré aquí  (ansiosa)

para dormir sobre tu pecho

arrullada por tus suspiros 

hasta hallar 

el ocaso en tu mirada.

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